Recuerdo el día que se me ocurrió probar e inscribirme por pura curiosidad, a unas becas en Alemania, sin imaginar el significado que ese pequeño detalle tendría a futuro.
Recuerdo el día que tome un avión de ida y vuelta destino Alemania para una aventura de 5 semanas y terminé por no usar el billete de regreso.
Recuerdo la idea de regresar a euskal herria al de unas pocas semanas, después de otras pocas semanas :-) y ver que ese regreso, tras más de 13 años, aún está en suspenso y mis viajes desde entonces son de pura visita.
Recuerdo cuándo ingrese a la clínica veterinaria para hacer 3 días de prueba... recuerdo como me dieron largas, al decirme que podría regresar una vez aprendíera aleman... recuerdo la cara de circustancias del Jefe, cuando al de unos pocos meses volví nuevamente... y recuerdo como tras una pequeña entrevista, al de pocas horas, ya tenia un contrato de tiempo definido para empezar a trabajar al día siguiente y al de pocas semanas un contrato indefinido que me volaría la cabeza y al de unos meses literalmente casi, tras un fallo técnico en el trabajo ... mi mano derecha ;)
Recuerdo el día que se me ocurrió responder a un e-mail de una antigua profesora de Química, mientras como cada día, me dirigía al trabajo, donde tantas alegrías y cicatrices me dejaban los dichosos pacientes... sin saber que ese minúsculo quehacer, me cambiaría la vida nuevamente.
Recuerdo salir otra vez de mi zona de Confort, y recorrer cientos de Kilómetros, para entablarme en otro lugar sin ningún conocido.
Recuerdo como, despues de casi 3 años en Alemania, y asentarme en el nuevo lugar, los dialectos cerrados alemanes, me escupian en la cara y aún con mi B2+ oficial (por partida doble) en Aleman, no conseguía entender una mierda... recuerdo mi cara de circunstancias y el no saber a ciencia cierta, si realmente seguía en el mismo país o en otro diferente.
Recuerdo como, tras varios meses trabajando en algo que no me gustaba y tras mucho stress, mucha pelea y cabezonería, lograría no solo quedarme trabajando en la fábrica, sino que lograría cambiar de departamento y nuevamente, dar un giro a mi vida...
Aún recuerdo aquel día, cuando conseguí reunir en una pequeña sala, a varios jefes de departamentos diferentes, para hablar sobre mí y buscarme un puesto, acorde a mis estudios... y recuerdo como le "escupi" de rabia al jefe de recursos humanos, indicandole que hasta que mis ojos no lo vieran, no me creería que obtendría mi nuevo puesto de trabajo.
Aún recuerdo, llegar a la oficina del jefe del departamento de calidad, para una entrevista... y terminar hablando de todo después de acordarme de un detalle que casualmente le escuché decir, muchos meses atrás, mientras comía tras salir de una entrevista que tuve, previa a incorporarme como trabajador en la fábrica... y casualidades de la vida, cómo ese pequeño detalle hizo que prácticamente la entrevista, fuera una charla de conocidos y el nuevo puesto recayera en mis manos, cambiándome otra vez la vida...
Recuerdos llenos de pequeños detalles, pequeños detalles plasmados en fotos, en cicatrices o en la mente, pequeños detalles que dan paso a grandes caminos y oportunidades, oportunidades plasmadas nuevamente de pequeños detalles... pequeños detalles que nos acompañan por ese sendero llamado vida, el cual nunca deja de sorprender y ofrecer pequeños detalles llenos de grandes oportunidades.
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