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martes, 14 de abril de 2026

vueltas

Nuevo día, nuevas sensaciones, nueva mierda. 

Me tocó trabajar de noche, noche pesada y mañana para olvidar. Me levanté, comí liebre frita con setas, cebollino y cherries... un par de Gildas que hice ayer, dos conos rellenos de frutos secos y crema de pistachos, y dos bombones de frambuesas que también prepare ayer. Tomé el sol en la terraza durante 30 minutos, necesario para mis nefastos niveles de vitamina D, donde en este país ese nivel desaparece mas rápido que un caramelo en la puerta del colegio... y opté por tumbarme un rato, para paliar el deficiente descanso que no logré tener en la mañana.

Mi cabeza da mil vueltas, no logra conciliar el sueño y el calor que empieza a acumularse en el ático, tampoco ayuda. Mil vueltas, sin llegar a marear, pero mil vueltas, donde de la felicidad uno pasa a la tristeza. 

Me pregunto donde esta toda esa gente que "molestaba" en los momentos buenos, donde estan todos esos que si uno no les escribe, puede uno pasarse el día, sin recibir una triste notificación, primer mundo lo llaman... todos esperando a que alguien los escriba, pero nadie o pocos, optan por dar el paso y preguntar, quetal. 

Fases donde parece no existir el gris, del negro al blanco, sin pestañear, depresión lo llaman, probablemente debería de ir al médico, atiborrarme a pastillas, contarle mis historias, gastar dinero, volver a contarle mis historias y volver a consumir algun medicamento para obviar, que no estoy bien y solo necesito tiempo, para sanar. 

Mas de 4 décadas, ningun medicamento prescrito como rutina, ninguna enfermedad constante, una punzada, una patada incrustada, un bombo en la cabeza, un murmullo constante que apedrea mi interior, una euforia que se convierte en tristeza y una tristeza que de la nada, se transforma en alegría. Un vacío estomacal que no se llena con comida, miles de recuerdos pasando a camara lenta.

Mi cabeza da mil vueltas en una ruptura llena de soledad y lejanía. Mi mente se vuelca en imaginar, transforma toda esa presión en platos de comida, en postres apetecibles y de mientras, si ayer tocaba poner esas ideas en práctica, hoy, tumbado aún en la cama, me preparo para volver al turno de noche, con la esperanza, de que mañana, me inunde nuevamente esa felicidad que haga ocultar la tristeza y tal vez, tambien, togre que mi cabeza me deje un poco, descansar.

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